Llevo tiempo queriendo escribir sobre el Fracaso, y de como fracasar es, desde mi punto de vista, la única manera de triunfar y tener éxito.
Desde pequeño tengo la sensación de que se nos inculca el gran valor que supone tener éxito, pero nadie nos explica el gran valor oculto detrás del fracaso y lo mucho que se puede aprender de él.
No me harto de leer historías de triunfadores 2.0 (aquellos que tienen blogs y estan relacionados con las tecnologías de la información), y me he dado cuenta de que todos tienen algo en común. Todos se enorgullecen de sus fracasos.
Son personas cuya curiosidad les lleva a meter sus pies en hoyos llenos de barro. Todo el mundo les decía que si metían el pie en ese hoyo sólo iban a llenarse de barro. Que mejor se quedaran fuera. Aún así ellos iban y zás! La zarpa en todo el hoyo.
Y así van pisando y pisando, hasta que un día van y sacan la pierna del hoyo llena de petróleo. De brillante oro negro.
Y esto no es casualidad. Ellos sabían que en algún lugar se escondía un hoyo que les recubríria todo el barro acumulado de oro negro, de manera que nadíe vería a un fracasado, sino a un hombre recubierto de éxito. Que ilusos que somos...
No han descubierto la rueda. De hecho este método es archiconocido. Porqué si no creéis que aún sigue funcionando el Spam? Porque de 8 millones de e-mails que se mandan estadisticamente, 7.999.999 son rechazados. Sólo uno responde. Un quinceañero en busca de Viagra, una abuelita con parkinson que le da a todas las teclas sin querer, etc...
Da igual la razón y el porqué. Pero ese uno mantiene el sistema. Le da valor.
Yo no soy ningún emprendedor ni tampoco una persona de éxito. Pero estoy en mi camino hacía él. Sólo que estoy en la fase de acumular fracasos...
Me compré mi HTC de contrato de dos años justo el día antes de recibir mi móvil de empresa. Pago 35€ al mes por un trastito que guardo en el cajón.
Me apunté al gimnasio ayer, pero hoy he ido a entrenar a basket y me han dicho que si quiero jugar en el equipo. Hay que entrenar dos días por semana. Os podéis imaginar por donde me voy a pasar el gimnasio...
Pero si soy sincero me gusta llenarme de barro. Después del cabreo de turno, aprendo lecciones muy valiosas que me ayudan en el futuro.
De hecho, desde que llegué a Alemania, me dedico a conocer las ciudades de una manera muy simple. Me pierdo. Literalmente y a propósito. No me importa el tiempo ni las calles en las que de vueltas. Sólo paseo mirando edificios y tiendas. Son cosas que me ayudan a orientarme dentro de mi desorientación premeditada. Luego no suelo tener problema a la hora de coger metro o decirte por donde tengo que andar para llegar a un sitio sin tener mapa.
Lo mismo lo puse en práctica para el tema de ir al trabajo. No me gustan los atascos. No me gustaba estar una hora parado para empezar la jornada laboral. Por ello, un día que no había mucho que hacer, me dediqué a esquivar atascos. Callejear hasta encontrar la manera de evitar los atascos. Tardé 2 horas y media en llegar cuando el camino normal es de 20-30 minutos sin atasco.
Para todo aquel que conozca Stuttgart la ruta de aquí abajo le parecerá de ser tonto de cojones. Es más o menos lo que hice. (Incluso diría que dí aún más vuelta)
Ver mapa más grandePero desde ese día, haya el atasco que haya, tardo tan sólo 30-40 minutos en llegar al trabajo.
Y es que a mi de me pequeño no me enseñaron el gran valor que tenía equivocarse. Lo tuve que aprender a base de equivocarme, claro está.
Por eso estos emprendedores no tienen miedo de nombrar sus fracasos. Porque saben muy bien que gracias a ellos están donde están y son como són.
Porque la solución no está en caerse con los patines y no volver a patinar.
Porque aunque a ratos me siento explotado e infravalorado, y con ganas de sentarme y dejar de pisar, sé que mi hoyo se esconde en algún lado, y el día que lo encuentre, todo el mundo me verá como un tío con éxito.
Como si el éxito cayera del cielo.
Pd. Y a vosotros? Os gusta el barro?